lunes, 31 de mayo de 2010

Piensa en el mundo como un gran campo de pruebas. Un lugar donde todo está permitido, donde nada está escrito. Ese mundo tan fuerte y tan poderoso, tan estable y organizado, es sólo una ilusión en tu mente. Tres cuartas partes son tierras vírgentes, incivilizadas, puro caos. Imagina una pequeña perturbación en el perfecto tejido de occidente: un ataque terrorista, un impacto nuclear, la caída de un gobierno en Europa. ¿Improbable? Quizá, pero lejos de ser imposible.

El mundo gira alrededor de su eje mientras pequeños mundos se mueven en su interior. Una chispa puede encender una mecha, y una mecha puede provocar un incendio.

Y ahí estás tú, un simple actor en un escenario infinito. Una hoja que se mece al viento, pero que puede hacer estornudar a un león.

Pensar es bueno, mas no lo es pensar demasiado. Por eso prefiero escribir. Las palabras surgen solas de mis dedos, como hilos tejiendo una madeja. No existe un guión, ni una historia prefijada. Simplemente fluyen, y acaricio cada una de ellas con mi ser, sintiendo lo que significa y lo que oculta, me maravillo volviéndolas a leer y descubriendo un laberinto de sentidos y sinsentidos. Y sonrío. Sonrío, porque me siento bien. Las leo, y me gustan por lo que son.

No importa lo que quisiera expresar porque, al fin y al cabo, tampoco hay nada que decir.

No hay comentarios: